
Feliz año a vosotros que me leéis y comentáis; a todos aquellos que quizás sin saberlo me dais ánimos para continuar haciendo "cositas bonitas"; a Puntadas Descaradas, A Isa de Corazones de Colores y Elena de Elena Cruz, entre otr@s...os deseo que subáis como la espuma, felicidad, bienestar... haciendo lo que os gusta...
Hacía tiempo que no decía nada por aquí, aunque nunca dejé de darme una vueltecilla por el mundo bloguero.
Lo que ocurre es que hace poco guardé mi atelier de laca japonesa en un armario. Sentía como una presión cada vez que veía que no avanzaba lo que había proyectado...
No es fácil dar salida a algo que lleva tanto trabajo y cuya técnica es medio desconocida... A mi me sigue gustando y recuerdo momentos de absoluta felicidad mientras pulía y pulía las varias capas.
Por eso, y para no quemar más la mecha he decidido darnos un descansito (a mí y a la laca japonesa), ahora tengo tanto trabajo del "otro" (que también me gusta).
Seguiré posteando porque, ¡sobre la laca hay mucho que decir y mucho aún que enseñar!
Este colgante es para mi madre, su icono animal favorito son los caballitos de mar, es lo último que he hecho, el diseño lo hizo el aristócrata Charles y la pieza en plata un joyero de Alicante...por último las múltiples capas de Laca Cashew con un solo color conseguido con dos tipos de pigmentos azules ...yo!
El brillo que se ve es porque cuanto más capas lleva una pieza, más brillo suave se observa...
Mua mua mua